Las revistas como agentes de prensa*

Journals as press agents

Mark Hagland

Los comunicados de prensa que emiten las principales revistas de referencia se han convertido para muchos medios en una garantía de credibilidad. En muchas ocasiones, este hecho ha originado que algunos periodistas afiancen su agenda en los contenidos que, periódicamente, tienen asegurados en sus redacciones. El autor de este artículo analiza, a partir de la experiencia de los mismos periodistas y de estudios realizados sobre el tema, sus rutinas profesionales y hasta qué punto dependen éstas de los press releases.

* Este artículo fue publicado en la revista electrónica HMS Beagle

http://biomednet.com/hmsbeagle (nº 36)

 

The press releases issued by the main reference journals have become for many media a guarantee of credibility. On many occasions, this fact has meant that some journalists consolidate their agendas with the contents which they are periodically guaranteed in their articles. The author of this article examines from experience these journalists and the studies carried out on the subject, their professional routines and the point to which they depend on these press releases.

* Published in the on-line journal HMS Beagle (http://biomednet.com/hmsbeagle) (nº 36)

 

 

¿Tienen olfato los periodistas científicos, o les tiran de la nariz hacia la noticia? Las encuestas demuestran que depende de cada uno.

Todos hemos cogido alguna vez el periódico y hemos leído artículos subjetivos y superficiales presentados como noticias científicas, o un corte de un minuto en televisión de un peso específico igualmente escaso. Es especialmente desalentador cuando tenemos cierto conocimiento del campo, o simple experiencia científica o clínica en general que nos provoca una mueca de desaprobación ante el lamentable estado del periodismo científico.

Las propias revistas, irónicamente, pueden ser en parte el problema. Bajo la presión de los plazos límite, los periodistas de los principales medios a menudo confían en los comunicados de prensa de publicaciones tan prestigiosas como el Journal of American Medical Association (JAMA) o Science. Un tercer contendiente, el New England Journal of Medicine (NEJM), debido a su duradera preeminencia en Estados Unidos como la revista médica de referencia, aparentemente se beneficia de la presunción de que, por lo menos, uno de sus artículos principales cada semana tiene valor periodístico por definición.

El resultado final en muchos casos puede ser incompleto o incluso equívoco, tal como señaló el New York Times Magazine en un artículo del 28 de junio de 1998, titulado «Las guerras hipocráticas». Tras analizar la competencia en la elaboración de noticias entre el JAMA y el NEJM, la periodista Ellen Ruppel Shell, de The New York Times Magazine, examinó lo que sucedía cuando la oficina de prensa de la Asociación Médica Americana enviaba 2500 comunicados de prensa por todo el mundo mediante comunicaciones, correo electrónico, faxes y, en el caso de las cadenas de televisión, tentándolas con escenas listas para filmar que proclamaban a los cuatro vientos los resultados de un estudio que asociaba el consumo de pescado y una reducción en el índice de paros cardíacos. Según Times, e incluso para los editores del JAMA, quedaba fuera de toda cuestión que el estudio tuviera la más mínima base científica real.

Para la desesperación de muchos investigadores, este tipo de estudios a menudo reciben una amplia cobertura, lo que puede inmunizar al público contra las implicaciones de la investigación. Este aspecto se hace más evidente en los medios audiovisuales, en los que en muchos casos se regurgitan rápidamente imágenes de dos minutos sobre el último descubrimiento médico sin analizar demasiado o incluso sin el comentario de los periodistas. Y las aclaraciones o correcciones en raras ocasiones reciben la misma atención que el reportaje inicial. Por ejemplo, muy pocos periodistas se molestaron en cuestionarse la historia del pescado presentada por el JAMA, a pesar del hecho de que (como señalaba Times), debido a la reducidísima y sesgada muestra de estudio empleada, el informe podía no ser más que una coincidencia estadística.

Fue aún más curiosa la cobertura recibida por un artículo del JAMA del 1 de abril sobre la imposición de manos (Rosa et al., 1998), que analizaba un estudio que se había originado a partir de un proyecto de ciencias de escuela primaria. Una de las coautoras del estudio, que pretendía desenmascarar la imposición de manos, era una enfermera y miembro del National Council against Health Fraud (Consejo Nacional contra el fraude sanitario de Estados Unidos), grupo dedicado a desacreditar las prácticas sanitarias alternativas, y especialmente la imposición de manos. La otra era su hija de 11 años.

Gracias en gran medida a la participación de la niña, el estudio recibió una cobertura muy amplia, parte de la cual se debía al interés humano más que a la calidad de noticia científica en sí. Algunos expertos del campo en cuestión expresaron su asombro ante el hecho de que un estudio tan simplista se hubiera publicado en una revista tan prestigiosa.

Paradójicamente, y demasiado pronto como para que supusiera una respuesta a las críticas del artículo de Times, el JAMA avivó el asunto con algún comentario propio sobre el proceso periodístico en medicina. En un número especial sobre el periodismo científico y la publicación de noticias científicas, la revista incluyó un artículo titulado «Los comunicados de prensa de las revistas científicas y cómo se reflejan éstos en las noticias de prensa sobre los mismos tópicos».1 Tras analizar los periódicos de varios países, los investigadores observaron que el 84 % de los artículos que mencionaban estudios de revistas de referencia citaban artículos incluidos en los comunicados de prensa. Los autores se formulaban la siguiente pregunta: ¿establecen los periodistas científicos de la prensa genérica sus agendas en función de estos comunicados de prensa? No en pocas ocasiones, a tenor de los resultados de un estudio reciente financiado por la compañía Wellcome Trust.

La encuesta investigaba la frecuencia con que los periodistas británicos confiaban en los comunicados de prensa en el caso de las noticias científicas (no sólo en los comunicados de prensa de las revistas científicas, sino en el conjunto de los comunicados de prensa). Entre los periodistas y autores encuestados, el 74 % confirmó que utilizaban los comunicados de prensa en temas científicos por lo menos una vez al mes y el 28 % de ellos, más de una vez a la semana. La encuesta también reveló una significativa destilación de fuentes: sólo el 15 % de las organizaciones científicas británicas emitía comunicados de prensa más de una vez a la semana, y apenas la mitad (51 %) los emitía una o más veces al mes. Si consideramos que el periodismo británico sirve de ejemplo, un número reducido de publicaciones presta atención a los que gritan más fuerte, y la mayoría les dan crédito por lo menos en algunas ocasiones.

«No creo que nos guste hacer una simple traducción de las revistas de revisión por pares; sin duda con eso no basta», afirma Carl Hall, un periodista científico de San Francisco Chronicle. «De hecho, a todos nos gusta apostar por alguna noticia y hacer nuestras propias indagaciones, hablando con pacientes y profesionales clínicos siempre que nos es posible. Por otra parte, --reconoce Hall-- gran cantidad de noticias importantes aparecen a través de las revistas de revisión por pares, y todos los medios de comunicación acreditados pueden obtener [información anticipada] sobre un tema embargado con antelación... Si se trata de una noticia científica o médica importante, a menudo, la prensa diaria no tiene tiempo para hacer una investigación independiente extensa. Me pregunto cuál será el interés económico de los investigadores. Si hay tiempo suficiente, intentarán buscar otras fuentes de información. Pero a veces ves algo importante en una revista científica, y lo único que puedes hacer es reflejarlo en el periódico y cuidarte de reproducir bien los hechos».

«Siempre se trabaja bajo la presión del tiempo --constata Bob Cooke, periodista científico de gran experiencia de Newsday, publicado en Long Island, para la zona metropolitana de la ciudad de Nueva York-- pero, respecto a mi trabajo, intento ponerme en contacto con el autor principal para que me explique el artículo e intento captar el máximo [de pros y contras sobre el tema] a través de estas entrevistas».

 

El valor de la experiencia

Parte del secreto, según Cooke, está en tener periodistas científicos y médicos experimentados en el equipo de redacción. El propio Cooke ha pasado veinte años escribiendo artículos científicos para periódicos. Cuando nos pusimos en contacto con él para la redacción de este artículo, estaba trabajando en dos temas: una investigación sobre los excrementos del perezoso, y otra sobre la secuencia genética completa de la bacteria causante de la sífilis. Ambos artículos tenían que ver con informaciones procedentes de Science.

En el momento de la entrevista, Cooke estaba muy ocupado dando los últimos toques a ambos reportajes. «A los lectores hay que darles los temas contextualizados –dice--. ¿En qué radica la importancia de los excrementos del perezoso? En parte, por supuesto, en que si sabemos qué comían los animales hace 11 000 años, podemos hacer deducciones sobre gran cantidad de circunstancias medioambientales, incluido posiblemente el aumento global de temperatura. Todo periodista tendrá sus temas favoritos, y una u otra pasión o interés que potenciarán su curiosidad, induciéndole a elaborar artículos especialmente completos e interesantes para los lectores sobre determinados temas».

«No obstante --sigue Cooke--, ni siquiera los periodistas científicos y médicos experimentados pueden estar al corriente de los procesos de gestión diarios de los periódicos. Lo que falta son directores con formación suficiente... Los directores cambian de uno a otro puesto con frecuencia, y carecen de los conocimientos de base para editar estos temas especializados, por lo que cambian cosas que no deberían... Apenas puedes abordarlos, que ya han pasado a dedicar su atención a otra cosa. A menudo el resultado es un titular malo o equívoco».

 

El periodismo en las revistas y el lujo de disponer de tiempo

Los periodistas de revistas tienen el lujo de disponer de tiempo, y se dan cuenta y lo aprovechan. «Yo casi nunca escribo un artículo basándome en un comunicado de prensa», afirma David Sharp, escritor freelance de Portland (Oregón) que colabora en las revistas Health e Hippocrates (esta última dirigida a la profesión médica) y escribe artículos sobre salud en otras publicaciones.

«Los artículos que escribo –dice-- suelen abordar temas relativos a tendencias generales, o son reportajes de servicios, de modo que en raras ocasiones decides basarlos en un estudio determinado. Ello significa que normalmente parto de un cuerpo de información mayor sobre un tema determinado. Un estudio de una revista clínica puede ser un buen punto de partida para enfocar el tema desde un punto de vista más amplio. En ese contexto, veo mi trabajo como un esfuerzo de intentar resolver el problema de los datos contradictorios».

«Mi teoría favorita --continúa Sharp-- es la de que en cada tema hay básicamente cinco o seis gurús, y todos los demás expertos en el tema son discípulos de uno de ellos. Es más, esos gurús nunca se ponen de acuerdo, de modo que si contactas con los cinco o seis y hablas con ellos conseguirás tener una idea bastante completa del tema.»

«Al final --sentencia Carl Hall, de San Francisco Chronicle--, los buenos periodistas científicos saben que la información que proviene de revistas científicas y médicas no es un dogma de fe venido de la mano de Dios, que los autores son seres humanos que tienen sus propias fobias, emociones y motivaciones. Siempre es importante mantenerse escéptico, y evitar los paquetes de información. A pesar del desafío que supone intentar ajustarse a los límites de tiempo sin dejar de informar al gran público sobre los temas científicos, no se trata más que de eso.»

 

Notas

1 Semir, V. de, Ribas C., Revuelta G.: «Press Releases of Science Journal Articles and Subsequent Newspaper Stories on the Same Topic», JAMA 1998; 280: 294-295.

http://www.ama-assn.org/sci-pubs/journals/archive/jama/vol_280/no_3/pv80001a.htm

 

Mark Hagland

Mark Hagland se graduó en la Universidad de Wisconsin y obtuvo su máster en periodismo en la Medill School of Journalism, en la Northwestern University (Illinois). Trabaja en Estados Unidos como periodista especializado en medicina y salud. Colabora con diferentes publicaciones norteamericanas, entre ellas California Medicine, Healthcare Business, Healthcare Business, y la publicación electrónica HMS Beagle. El National Institute for Healthe Care Management acaba de premiar a este periodista por su artículo «When IPA’s fail».

 

 

 

 

 

 

Los press releases de las revistas científicas y cómo se reflejan éstos en las noticias de prensa sobre los mismos tópicos

Press Releases of Science Journal Articles and Subsequent Newspaper Stories on the Same Topic

Vladimir de Semir, Cristina Ribas y Gemma Revuelta

 

Contexto: Las revistas científicas distribuyen press releases para aumentar la difusión de noticias científicas relacionadas con los artículos que ellas publican.

Objetivo: Determinar si los press releases de las revistas científicas se asocian a la publicación subsiguiente de artículos en prensa sobre los mismos temas.

Diseño: Análisis de contenido retrospectivo de los artículos de contenido científico publicados en prensa, de los press releases de revistas científicas y de sus sumarios. Desde el 1 de diciembre de 1996 hasta el 28 de febrero de 1997, se recogieron los press releases y los sumarios de las revistas BMJ, Nature, Science y The Lancet, así como todos aquellos artículos de contenido científico publicados en The New York Times (EEUU), Le Figaro y Le Monde (Francia), El País y La Vanguardia (España), La Repubblica (Italia) y The International Herald Tribune.

Principales determinaciones: Número de artículos de prensa que contenían referencias a artículos publicados en las cuatro revistas científicas, número de artículos de prensa referidos a artículos científicos descritos en los press releases de sus revistas y orden en el cual el artículo científico era descrito en el press release de su revista.

Resultados: De los 1060 artículos de prensa analizados, 142 hacían referencia a artículos científicos. De éstos, 119 (84 %) se referían a artículos mencionados en los press releases y 23 (16 %) se referían a artículos científicos no mencionados en los press releases (comparación de proporciones, p = 0,03). Los artículos descritos en primer o segundo lugar de los press releases fueron más referenciados en la prensa que aquellos que ocupaban en posiciones inferiores del press release (p = 0,01, mediante análisis c 2).

Conclusiones: Los artículos de revistas científicas descritos en los press releases de las mismas, en particular aquellos descritos en primer o segundo lugar en los press releases, estaban asociados a la posterior publicación de artículos de prensa sobre el mismo tópico.

JAMA 1998; 280: 294-295