La información científica en Europa: de la comparación a la crítica

Science reporting in Europe: from comparison to critique

Brian Trench

El uso universal de la revista Nature por parte de los medios de comunicación permite un análisis comparativo de las noticias científicas que han sido desarrolladas a partir de sus contenidos.

En el estudio, el autor pone de manifiesto convergencias en la selección de material de Nature a tenor de su valor informativo, así como la diversidad de tratamientos de este material. También muestra la influencia de las fuentes que rodean la revista y a sus autores sobre la forma de procesar la información científica en los periódicos.

The universal use of the journal Nature by the media makes possible a comparative analysis of the science news which has been published from its contents.

The author’s study shows convergence in the selection of material from Nature according to its informational value, as well as diversity in the treatment of this material. The study also shows the influence of the sources surrounding the journal and its authors on the form of processing the scientific information in the newspapers.

 

La ciencia como intercultura

Durante casi tres siglos, las ciencias matemáticas y físicas se han movido en un dominio internacional. Los criterios internacionales de desarrollo se han asentado sólidamente en la actividad científica. La profesionalización y especialización de la ciencia, que se aceleró a partir de finales del siglo xix, se produjo en un escenario internacional. El solo hecho de que miles de científicos, que representan una fracción mesurable de la población total del mundo de científicos investigadores e ingenieros, pudieran pasar de los laboratorios de Alemania y de los países vecinos a los de Estados Unidos en un corto período de la década de los treinta ilustra cómo se había globalizado de forma efectiva la ciencia antes de que el concepto de globalización se hubiera puesto de moda.

La especialización de la ciencia ayudó a intensificar la interdependencia de los científicos de todo el mundo, que quedaban vinculados en franjas cada vez más estrechas y, al mismo tiempo, hizo que el diálogo de uno a otro lado de las fronteras de estos grupos de especialistas fuera más difícil. Alejó más a los científicos del diálogo con otras formas de actividad intelectual y cultural y aún más del discurso de la vida diaria. La matematización de las ciencias naturales las distanciaron progresivamente del día a día y del discurso lingüísticamente aceptado y, para decepción de algunos científicos, del mundo de la imaginación.

Cuando tratan de los asuntos relacionados con la especialización de la ciencia y la autonomización de la ciencia en la sociedad, muchos autores usan conceptos de traducción. Habermas escribe que la ciencia ha «hecho un problema esencialmente insoluble de la traducción de la información técnica, incluso entre disciplinas particulares, por no hablar de la comunicación entre las ciencias y el grueso del público... los científicos de diferentes disciplinas... necesitan un intérprete para poder emplear información importante de campos próximos en su propio trabajo» (Habermas, 1971).

Los sociólogos mediáticos británicos Philip Schlesinger y Roger Silverstone han subrayado que «el carácter particular de la mayor parte de conceptos científicos consiste en que requieren de algún modo significativo que sean traducidos para ser accesibles al lector o espectador de a pie» (Schlesinger y Silverstone, 1995).

Es una paradoja, pero la ciencia contemporánea es cada vez más el objeto de traducción, sea entre especialidades, o entre ciencia y no ciencia, mientras que a su vez se va convirtiendo cada vez más al monolingüismo. Collini considera la «inglesización» de una revista de microbiología francesa una indicación de que «el dominio de un determinado tipo de inglés es casi completo» (Collini, 1993). La mayoría de publicaciones punteras sobre ciencia se publican en «inglés básico», según Lévy-Leblond (Lévy-Leblond, 1996).

Traducciones y comparaciones

Todas estas circunstancias hacen recomendable considerar hasta qué punto son aplicables los conceptos lingüísticos y literarios y los estudios culturales en el estudio de la comunicación científica. El distinguido lingüista Jakobson ha manifestado que «la equivalencia en la diferencia es el problema clave del lenguaje y la principal preocupación de la lingüística» (Jakobson, 1992). También podríamos decir que es la principal preocupación de la comunicación científica.

Jakobson distingue tres tipos de traducción: intralingual (o paráfrasis), interlingual («traducción propiamente dicha») e intersemiótica (o «transmutación»). Puede resultar de utilidad plantearse si la comunicación en el seno de una disciplina científica determinada se aproxima a la primera de estas traducciones, la comunicación entre disciplinas científicas a la segunda, y la comunicación entre ciencia y no ciencia a la tercera. En el contexto de la ciencia en los medios podrían aparecer varios tipos identificables de traducción intersemiótica, o transmutación.

Lo que pone de manifiesto esta categorización es que la traducción, del tipo que sea, es una parte necesaria de la comunicación. Sin embargo, gran parte de los comentarios realizados sobre comunicación científica se ven influidos por la noción de «traduttore, traditore» (traductor, traidor) o se basan en una simple distinción entre traducción (aceptable) y transformación (inaceptable). Pensemos, por ejemplo, en la contrastación realizada por un experto entre la forma de traducción de la comunicación pública de la ciencia y el modo de transformación «en que los periodistas se toman menos interés en representar de forma fidedigna el equilibrio de la opinión científica y prestan una mayor atención a los criterios que pueden resaltar el valor informativo de una controversia científica» (Dearing, 1995).

Para los estudiantes de lengua y literatura, el análisis comparativo es un medio privilegiado de entender la multiplicación de significados en una comunicación intercultural. Dada la relativa uniformidad de la «materia prima» y de los canales de comunicación institucionales en la ciencia, la información sobre ciencia a través de los medios se revela como una excelente materia prima para un análisis comparativo.

En las últimas dos décadas, sólo unos pocos estudios de contenido analítico se plantean la comparación a través de fronteras nacionales o lingüísticas. Es más, existe una tendencia dominante normativa y prescriptiva hacia una comparación de los textos periodísticos con el texto científico «original», sea de forma explícita o implícita.

Dornan observaba que la formulación más frecuente del problema de la ciencia con los medios «establece un dominio jerárquico del científico sobre el resto de actores. Como el objetivo es una comunicación sin distorsiones, el éxito se debe medir teniendo en cuenta hasta qué punto quedan reflejadas las intenciones del científico (la fuente) en el producto final» (Dornan, 1990).

Se ha comentado en numerosas ocasiones que muchos estudios sobre noticias científicas «hacen uso de un restringido modelo de 'traducción' mediante la popularización, según el cual el periodismo científico se encuadra de forma implícita o explícita en los valores estándares de la literatura científica formal (y casi siempre el resultado se queda corto)... en sus manifestaciones más extremas [esto] genera estudios que se preocupan poco por la precisión de las noticias científicas» (Evans, 1994).

La deficiencia de los modelos de déficit

La constante preocupación por los fallos periodísticos supone la supervivencia de un modelo de déficit en el periodismo científico en un momento en que el modelo de déficit de la comunicación pública ha sido repetidamente desacreditado. Los autores de un reciente estudio sobre comunicación científica observan que el modelo de déficit en la comprensión de la ciencia por parte del público recibe críticas basadas en que «parte de un punto de vista prescriptivo, de jerarquía vertical... en el que la promoción de la ciencia ocupa un lugar preeminente... el modelo de déficit atribuye conocimientos y experiencia únicamente a los científicos y los pone en el lugar más alto del escalafón» (Gregory y Miller, 1998).

A pesar de la disminución del interés por determinar la precisión de las noticias científicas (Evans y Hornig Priest, 1996), hemos demostrado la prevalencia de un modelo jerárquico y normativo en el análisis de contenidos de las noticias científicas (Trench, 1998). Hemos puesto de manifiesto que en muchos análisis de contenidos publicados en la revista Public Understanding of Science, la comparación con los textos científicos formales se basaban en hipótesis o conceptos relacionados con la investigación que se consideraban como puntos de partida. Observamos que se presentaban hipótesis argumentando que los periodistas hacían una cosa «en vez de» otra, o que iban en una dirección «en perjuicio de» otra. En todos los casos se da por sobreentendido que la opción rechazada, o no tomada, es la mejor.

Los estudios se basaban, en mayor o menor grado, en unas normas presupuestas de actuación óptima o correcta. Los juicios de valor que determinaban de forma implícita los puntos de referencia usados en los estudios supuestamente descriptivos y analíticos sobre noticias científicas, casi inevitablemente, también determinaban las conclusiones.

Muchos de los valores de referencia propuestos en este tipo de estudios para determinar si la labor de periodismo científico había sido «buena», «mejor» o «mejorada» y que se detectan en otros estudios sobre comunicación científica están abiertos a debate. Un antiguo editor de publicaciones científicas, hablando de la supuesta aceptación por parte de los periodistas de la definición de «fuentes legítimas» creada por la comunidad científica, se manifestó sobre la dificultad de determinar cuáles eran las fuentes científicas dignas de crédito y sobre los fracasos del «sistema de autocorrección» de la revisión por pares, debido a las presiones comerciales y a algunas conductas científicas impropias (Wilkie, 1996).

En lo referente a la petición de que la información sea más explicativa, el autor de un estudio sobre la calidad explicativa de las noticias científicas de un periódico norteamericano aceptó que «la suposición de que es mejor que haya una mayor explicación... puede no ser correcta» (Long, 1995).

En algunas ocasiones se ha considerado que la demanda de una mayor especialización puede hacer que «el autor científico dependa de la cooperación de la comunidad científica» (Dornan, 1990) y un experimentado editor de un periódico norteamericano ha manifestado que «a base de insistir en lo mismo hay más posibilidades de que el público se fije en la institución de la que se habla» (Fuller, 1996).

Lewenstein afirmaba que la cobertura mediática de la ciencia se analiza de forma aislada, como si fuera «sencillamente una cuestión de diseminar algún tipo de ciencia 'simplificada'». Él asocia este hecho con «un modelo de comunicación científica pasado de moda» (Lewenstein, 1995). También puede asociarse a un análisis mal enfocado de los medios, que considere todos los procesos de producción mediática y las rutinas existentes hoy día como restricciones distorsionantes que dificultan la expresión de la «verdad» científica.

Tanto se ha preocupado el periodismo científico por la ciencia que, por lo general, ha preferido no darse cuenta de que en las noticias sobre guerras, relaciones industriales o conflictos civiles, por dar sólo algunos ejemplos, pueden surgir controversias similares de simplificación y descontextualización debido a la preocupación de los periodistas por hacer inteligibles los hechos noticiosos.

En el estudio de la cobertura mediática de la ciencia, la crítica ocupa un lugar importante. Y se puede encontrar un medio especialmente válido para desarrollar la crítica en el análisis comparativo, incluidas --y especialmente-- las comparaciones interculturales. La identificación de las convergencias y divergencias en la selección y presentación de noticias a través de las fronteras culturales, pero en un mismo entorno físico o a partir de un mismo material puede ser una base productiva para el análisis, que pasará de forma transparente de la descripción a la crítica. Mediante la comparación podemos comprender el porqué de las opciones tomadas, y eso es lo que debe ser la crítica, no un ejercicio de otorgamiento de premios.

Nature y la comunicación compleja

En los siguientes apartados planteo algunos puntos de partida correspondientes a los diferentes tipos de análisis comparativo que se pueden efectuar con garantías de éxito. Los primeros ejemplos están relacionados con el reconocido dominio de las revistas de referencia en lengua inglesa como fuentes de noticias. Publicaciones como Nature, Science, Scientific American, New England Journal of Medicine, Lancet, New Scientist, etc. aparecen citadas con frecuencia como fuentes de información preferidas en el periodismo científico. El «rastreo» continuo de lo aparecido en Nature y otras revistas es parte esencial de la rutina del periodista especializado en ciencia (Wilkie, 1996).

La transferencia de comunicación científica, a través de Nature y los medios informativos, desde el investigador hasta llegar al público, a primera vista parece seguir una trayectoria claramente definida. Como veremos, este proceso rutinario, en el centro de la empresa de periodismo científico, cumple muchas de las características del modelo de comunicación compleja que Lewenstein observó al estudiar la debacle de la fusión fría (Lewenstein, 1995).

El modelo multidimensional de comunicación que va desde los investigadores a los medios no especializados puede producir algunos resultados anómalos. Pero las diversas capas de filtrado y reprocesamiento también pueden ser una condición necesaria para mantener el flujo continuo de información científica hasta el público en general. En el proceso toman parte los comunicados de prensa de Nature vía correo electrónico o fax, las copias preprint por fax de los artículos enviados a los periodistas sujetos a embargo, los contactos por teléfono o correo electrónico entre periodistas y científicos-autores previos a la publicación, los comunicados de prensa emitidos por los autores para que coincidan con la publicación de su artículo, las conferencias de prensa organizadas por los autores, o por sus instituciones o por sus promotores, etc.

El comunicado de prensa de Nature se emite el viernes anterior a su publicación, y destaca unos diez artículos de la siguiente edición de la revista detallando aquéllos de los que se puede obtener copia preprint sometida a estricto embargo hasta la tarde anterior a la publicación. La forma y los contenidos de los comunicados de prensa de Nature y su modo de distribución son una muestra de acomodación a las necesidades de los medios generalistas por parte de una publicación científica. Los comunicados de prensa están diseñados para conseguir la máxima presencia posible de la revista y sus autores en los medios de comunicación. Del mismo modo que el Servicio de Noticias de Nature (Nature News Service), cuyos suscriptores reciben versiones populares de artículos seleccionados de la revista.

El comunicado de prensa contiene breves sumarios de los artículos que aparecen con titulares atractivos, a menudo con juegos de palabras, y con la especificación de los números de teléfono y direcciones electrónicas a través de los cuales se puede contactar con los autores. Se puede interpretar como una invitación a los periodistas a que dejen de lado la formalidad del artículo científico y a que, tras leer el corto resumen, recurran al diálogo directo en lenguaje informal con el autor.

Los comunicados de prensa de Nature pueden tener otros efectos: el periodista puede conseguir un tipo de vocabulario más fácil y accesible sobre los puntos principales de un artículo determinado o verse influido para que escriba su artículo sobre un tema que en Nature han considerado importante. Los servicios de publicidad y de distribución de noticias hacen imposible imaginarse ningún tipo de trayectoria lineal de paso de las noticias desde la revista a los medios de comunicación. Puede hacerse difícil incluso defender la primacía, en este proceso, del artículo científico «original». La influencia que tienen los comunicados de prensa de Nature en el enfoque de las noticias publicadas en los medios a partir de artículos de esta revista es fácil de demostrar. Pero, la influencia del comunicado de prensa en el proceso de selección de temas a cubrir por los medios de comunicación es menos evidente.

Una de las principales peculiaridades observadas en la comunicación científica a partir de un estudio continuado sobre material derivado de Nature en seis periódicos europeos es: las frases que vehiculan el paso de las noticias de la revista científica a los medios de comunicación en muchos casos se derivan de los comunicados de prensa, de conferencias de prensa o de entrevistas con los autores. Pueden observarse diferencias entre los diferentes medios, por lo menos en parte, en lo referente al grado de inclusión de elementos de comunicación «no científica» o, a la inversa, en la medida en la que se centran en el artículo «original».

Una fuente, muchos reportajes

Estos son los seis periódicos estudiados, con un breve comentario sobre el uso que hacen del material procedente de Nature:

Süddeutsche Zeitung. El periódico de Munich incluía de forma habitual noticias basadas en los artículos de Nature en forma de «breves» de unas 30 líneas, en su sección «Umwelt Wissenschaft Technik», publicada los martes. Estas noticias tienen forma de resúmenes científicos, con información sobre los números de volumen y de página y, en general, sin citas directas del autor o del artículo. Las noticias aparecían hasta un mes tras la publicación del material correspondiente en Nature.

El País. El periódico de Madrid publicaba noticias basadas en material de Nature varias veces a la semana en sus páginas de «Sociedad» y la mayoría de las semanas en su sección de «Futuro», publicada los miércoles; esto se realizaba mediante informes distribuidos por el Nature News Service, artículos redactados por sus propios periodistas basándose en los artículos de Nature y, con menor frecuencia, artículos retrospectivos sobre un tema científico de actualidad, haciendo referencia a Nature, y escritos por los periodistas del diario o por colaboradores invitados especialistas. (El País y Le Monde tienen una relación de colaboración con Nature, como resultado de la cual se publican artículos retrospectivos en ambos periódicos.)

Le Monde. El periódico de París daba cobertura al material de Nature en artículos redactados por sus propios periodistas en sus páginas de «Aujourd'hui Sciences», que aparecen varias veces por semana. Además, ocasionalmente publicaba análisis con despieces sobre temas de ciencia tratados en Nature, algunos de los cuales eran fruto de su acuerdo con El País y Nature, y con menor frecuencia publicaba noticias del Nature News Service.

The Times. El periódico inglés publicaba noticias basadas en artículos de Nature en sus páginas de información diaria (secciones «Britain» o «World», dependiendo de la procedencia de los investigadores), generalmente el mismo día de publicación de Nature.

Daily Telegraph. Este periódico inglés publicaba noticias sobre artículos de Nature en sus páginas de información diaria (secciones «UK» o «International»), generalmente el día de publicación de Nature y, con menor frecuencia, aunque con una extensión mayor, en su sección «Connected», publicada los jueves.

The Irish Times. El periódico de Dublín publicaba noticias basadas en artículos de Nature en sus páginas de información diaria, ocasionalmente en primera página, por lo general el día de publicación de Nature y, con menor frecuencia, aunque con una mayor extensión, en su sección «Science Today», publicada los lunes.

La selección de periódicos de elite o «de calidad» se vio determinada en gran medida por los recursos disponibles. También sirvió, no obstante, para subrayar la heterogeneidad de esta porción relativamente limitada del total de la industria de los medios de comunicación. Muchas de las críticas realizadas a la cobertura mediática de los temas de ciencia meten a todos los medios en un mismo saco. A continuación ofrecemos algunos ejemplos del tratamiento que han dado estos periódicos al material de Nature de abril a junio de 1998, con referencias ocasionales a las noticias de la BBC y a otros medios. [Todas las traducciones las he realizado personalmente.]

Todos los periódicos analizados reconocen a través de la práctica la autoridad de Nature y de sus autores. Le Monde y El País, en virtud de su afiliación formal con Nature, muestran una mayor predisposición que el resto de periódicos a aceptar el criterio de Nature en el establecimiento de la agenda relativa a noticias científicas. Existen coincidencias y diferencias en la selección de temas publicados por Nature para su tratamiento periodístico, aunque los periódicos de habla inglesa parecen centrarse preferentemente en el material más relacionado con el día a día. Le Monde se mostraba más abierto que el resto a la selección de temas que precisaban la explicación de un proceso.

En general, se observó que la predictibilidad de un patrón de selección de material de Nature por parte de los periódicos era mínima. Contrariamente a lo esperado, no se detectó una correlación importante entre lo destacado en el comunicado de prensa de Nature y la selección de temas realizada por los periódicos. Ni tampoco sirvieron como garantía de divulgación por parte de los periódicos los excepcionales esfuerzos realizados por Nature para dar publicidad a un artículo en particular, o a una serie de artículos.

Las diferencias eran más marcadas en lo referente a la ubicación, preminencia y autoría de los artículos derivados de Nature y en cuanto a la fecha de publicación. Los periódicos ingleses e irlandeses tienen una mayor tendencia a publicar este tipo de noticias en las páginas de actualidad donde, para ser incluidos y para llamar la atención del público, tienen que competir con noticias de política, guerras, conflictos y crímenes. Durante el estudio estos diarios solían publicar estas noticias un día o dos tras la publicación en Nature, pero no siempre. En raras ocasiones publicaban retrospectivas o reflexiones realizadas por sus periodistas científicos o por colaboradores invitados a partir del material aparecido en Nature.

Las mayores diferencias de estilo en la publicación de noticias pueden estar menos relacionadas con las perspectivas que se tienen a la hora de publicar sobre temas científicos que con las amplias diferencias en la cultura periodística, y en el funcionamiento interno de los periódicos, su orientación comercial y su relación con los lectores. Estas diferencias se reflejan en la forma particular que tiene cada uno de tratar las noticias científicas.

Otra muestra de esta diversidad fueron los reportajes publicados por los periódicos ingleses e irlandés con motivo del congreso anual de la British Association for the Advancement of Science de 1997. Durante tres días, del 9 al 11 de setiembre de 1997, el Daily Telegraph incluyó 14 noticias basadas en artículos científicos presentados en la conferencia; The Times recogió diez, y The Irish Times, cinco. Comparando la diferente extensión de las noticias resulta que el espacio total concedido por The Irish Times no es proporcionalmente menor que el adjudicado a estas noticias por los dos periódicos ingleses.

Dos tipos de periodismo científico

Esta serie de comparaciones sugieren una posible tipología de periodismo científico en los periódicos de calidad de los que, de momento, considero que existen dos tipos: uno es el del periódico más susceptible de conectar con los intereses populares y que usa referencias y lenguaje del lector de la calle; el otro tiene una mayor tendencia a reflejar los puntos destacados por la publicación científica de referencia y a usar un lenguaje más técnico. El estilo de periodismo más informal se asocia con una mayor orientación hacia los sucesos, una preferencia por citar las fuentes directamente y un menor énfasis en el proceso científico. El estilo de periodismo más formal tiene unas restricciones de tiempo menores, tiende más al uso de las paráfrasis o las citas indirectas, y suele incluir referencias al proceso científico en cuestión.

La diferencia entre los dos tipos no es sólo una diferencia entre un grado de simplificación mayor o menor. Las noticias que usan un lenguaje más especializado pueden ser «simples» en el sentido de que están escritas a partir de una sola fuente, mientras que la noticia más coloquial puede haberse basado en una gran variedad de material, incluidas --y especialmente-- entrevistas directas. Del mismo modo, la explicación de un objeto o de un proceso letra a letra, observable con mayor frecuencia en el estilo periodístico más formal, podría considerarse una forma de periodismo más simple que la alternativa de ilustrar el tema con una analogía acertada.

También es sabido que algunas de las diferencias observadas generalmente tienen que ver con el carácter de cada periódico en particular y de la cultura periodística de la que forman parte tanto como con el tipo específico de relación que tienen con la ciencia. Así, por ejemplo, parece que existe una relación entre un estilo periodístico menos formal y más personalizado y el uso de fotografías personales, en vez de usar gráficos explicativos. Pero si consideramos esta asociación en relación con los periódicos estudiados, tenemos que tener en cuenta que Le Monde no usa fotografías en las páginas en las que publica sus noticias científicas, y que el Süddeutsche Zeitung usa pocas ilustraciones de cualquier tipo en sus páginas de ciencia.

Debería tenerse en cuenta que ninguno de los periódicos analizados se corresponde completamente con uno u otro tipo o modelo. Pueden presentarse, y de hecho se presentan, híbridos. Podríamos presentar una tipología que cubriera más de dos tipos. Ello sería claramente necesario si tuviéramos que incluir en ella la prensa popular y los medios audiovisuales. A pesar de estas circunstancias, podemos decir con plena confianza que existen dos modelos o tipos de periodismo científico claramente distinguibles en la prensa europea de calidad. En cada uno de ellos, hallamos diferentes tipos de relación con el público y con las fuentes de referencia científica.

El estilo más formal tiende a asociarse con una postura de mayor apoyo a las fuentes científicas y a un enfoque que legitima la calidad de experto del científico. Con un mayor uso de paráfrasis, en vez de usar las citas directas, el periodista se introduce en las fuentes; hace una disertación.

El estilo más coloquial, que usa una construcción gramatical menos compleja y puntos de referencia de la vida diaria, tiende a asociarse con una postura más distante de las fuentes científicas. Las comillas de las citas pueden considerarse, desde esta perspectiva, como elementos que marcan una cierta distancia. El periodista parece acercarse más al lector que a la fuente.

El estilo más formal, al acercarse más al estilo de la comunicación intracientífica, suele recibir el reconocimiento, explícito o implícito, de los expertos en comunicación científica que adoptan un enfoque jerárquico. A partir de las comparaciones señaladas en este estudio, puede resultar razonable cuestionarse si la preocupación de ser lo más fiel posible a la información facilitada por las fuentes autorizadas provoca que se corra el riesgo de caer en un estilo autoritario.

De este modo, pasamos de la comparación a la crítica. Los expertos en comunicación científica actúan, en muchas ocasiones, como críticos de cultura científica en su propia cultura. Es probable que el crítico más efectivo disponga de las armas del conocimiento de las posibles elecciones que ofrece la comparación internacional.

El carácter internacional de la ciencia es a la vez el causante de que esta comparación sea necesaria y posible. La comparación permite obtener puntos de vista sobre las manifestaciones de la cultura científica nacional que de otro modo serían de difícil acceso.

Basándonos en el estudio comparativo del ISME (Information Scientifique et Medias Europeens) sobre el tratamiento de noticias científicas y tecnológicas en los noticiarios de televisión, las noticias de la RTE News irlandesa pueden parecer un caso «extremo». La RTE News muestra una tendencia mucho mayor que otros servicios de televisión europeos a cubrir temas de contenido científico sólo cuando también tienen un contenido de interés político, legal, humano o cuando supone un conflicto público; a subrayar el aspecto científico de las noticias de contenido mixto; a tratar noticias de contenido exclusivamente científico cuando proceden de fuentes nacionales o tienen unas referencias nacionales inmediatas, y a entrevistar a científicos y expertos en tecnología sólo si están implicados directamente o a través de sus instituciones en el argumento principal de la noticia.

Las noticias de televisión están sujetas a unas restricciones mucho mayores a la hora de incluir noticias científicas que los periódicos de calidad: limitaciones de tiempo, la necesidad de ofrecer elementos visuales que acompañen al texto de la noticia, y la aspiración de llegar al total de la población. Las noticias de televisión presentan unos desafíos particulares al periodista que cubre una noticia científica y al analista de noticias científicas. Pero estos desafíos representan razones para estudiar la presencia de la ciencia en los noticieros de televisión, del mismo modo que los diferentes formatos compartidos por las diversas culturas periodísticas en lo referente a este género ofrecen razones que hacen posible este estudio.

El estudio de la comunicación científica se está apartando lentamente de los modelos jerárquicos de comunicación y de las formas circulares de análisis. Para hacerlo con una mayor confianza debería contemplarse la comparación intercultural. Quizá podamos llegar a decir de la comunicación científica lo mismo que Lévy-Leblond decía de la ciencia: «O somos políglotas o tontos de remate».

 

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Brian Trench

Es profesor en la Escuela de Comunicaciones, Dublin City University, Irlanda, donde dirige el programa del Máster en Comunicación Científica desarrollado en colaboración con la Queen's University of Belfast. Trabajó como periodista especializado en tecnología. Antes de entrar en la universidad escribió numerosos artículos y conferencias sobre el tratamiento de la ciencia y la tecnología en los medios de comunicación. Sus principales áreas de investigación son los estándares del periodismo en los medios de comunicación digitales, los usos sociales de las comunicaciones tecnológicas y su representación en los medios y, por último, la comprensión pública de la ciencia.

brian.trench@dcu.ie