Las tecnologías de la información y la comunicación como oportunidad

Information and communication technologies as an opportunity

Cristina Ribas

El discurso sobre las tecnologías de la información ha iniciado un debate interesante en el mundo del periodismo sobre todo por la irrupción de las denominadas publicaciones electrónicas. A pesar de que siempre es positivo y enriquecedor debatir sobre aspectos de la profesión, parece que a los medios digitales se les exige mucho más que a los que podríamos llamar tradicionales, al mismo tiempo que se constata la dificultad de encontrar un lenguaje propio para este nuevo medio de comunicación.

The discourse on information technology has given rise to an interesting debate in the world of journalism, particularly due to the explosion of electronic publications. Despite the fact that debate on aspects of the profession is always a positive and enriching experience, it would appear that more is being demanded of the digital media than of what we might call traditional media, while, at the same time, there seems to be difficulty in finding suitable language for this new medium.

A menudo se nos dice que el futuro de las tecnologías de la información va a producir un sesgo entre la población, entre los que tienen acceso y los que jamás podrán conectarse debido a condiciones socioeconómicas desfavorables. Quizás es cierto, pero no está de más recordar que la causa de este sesgo son precisamente las desigualdades socioeconómicas y que la tecnología sólo viene a evidenciar un problema que ya existe. Es verdad que en Manhattan hay más líneas telefónicas que en todo el continente africano. Sin embargo, también es bien cierto que, por primera vez en la historia, la tecnología ofrece innumerables posibilidades de progreso real a los países menos desarrollados. Por ejemplo, las universidades de estos países pueden acceder, muchas veces a través de un único ordenador conectado a la red, a bases de datos de publicaciones científicas y al contacto con otros investigadores de todo el mundo, sin necesidad de viajar y a un coste pequeño. Y lo que es más importante, nosotros tenemos la oportunidad de escucharles sin intermediarios. En la red existen flujos de información y comunicación, inimaginables hace tan sólo unos años, que recogen el punto de vista y la actividad de cualquier minoría religiosa, étnica, lingüística o social que queramos encontrar. Casi se puede decir incluso que determinados grupos sociales existen en la medida que han conseguido establecer estructuras de comunicación en la red.

Internet ha llegado a todos los rincones del planeta, excepto a aquellos en los que la censura política lo ha impedido. Incluso en ese caso, es casi imposible controlar el acceso de todas las personas a la información. Nada que ver, por ejemplo, con censurar frecuencias de radio o televisión. Con un solo ordenador a través de una conexión telefónica el horizonte se amplía automáticamente.

Sin embargo, todas estas iniciativas están pasando casi desapercibidas en la sociedad occidental. ¿Por qué? la respuesta, a mi modo de ver, es que no habíamos pensado en serio, hasta ahora, cómo mejorar la práctica del periodismo y cuál debe ser su finalidad. La tecnología nos ofrece una oportunidad para mejorar la comunicación social pero el problema es que no sabemos muy bien hacia dónde queremos ir.

Creo firmemente en las posibilidades de la publicación digital sin necesidad de hacer prospectiva. Actualmente existen muchas iniciativas que, a parte de estar conformando un nuevo sector económico, mejoran la difusión del conocimiento, la educación y la participación democrática. No obstante, si entendemos el periodismo sólo como un conjunto de técnicas de selección, edición y publicación de información, podemos decir sin ninguna duda que en el medio digital los periodistas no tienen futuro alguno. Hay millones de páginas en Internet y la inmensa mayoría no han sido elaboradas por periodistas. No obstante, la avalancha de información que se ha producido en la última mitad del siglo, especialmente motivada por la extensión de la cultura audiovisual y, posteriormente, por la popularización de Internet, requiere, cada vez más, una interpretación creíble y cualificada de lo que recibimos y casi no podemos digerir. Incluso la tarea de selección con criterio, que viene a constituir la finalidad de los buscadores especializados, se hace cada vez más necesaria. Si entendemos que la esencia del periodismo es fomentar el espíritu crítico y realizar una interpretación responsable de los acontecimientos y de la comunicación de los mismos, esta es una función imprescindible en el nuevo paradigma comunicativo. Los periodistas formados de este modo pueden aportar su propia cultura para aprovechar el potencial de la red. De hecho, es la única baza que tienen para abrirse paso como profesión en el mundo de la publicación digital ya que, en estos momentos, la simple gestión de la información la están realizando millones de profesionales (científicos, médicos, traductores, abogados, etc.) o simplemente ciudadanos sea cual sea su papel en la sociedad.

El gran problema es que esta forma de entender el periodismo desde la responsabilidad social es minoritaria en el panorama de los medios de comunicación, tanto en los tradicionales --denominados en su día de masas-- como en los nuevos medios digitales. La estructura empresarial (pública o privada) de los medios y la cultura profesional de los periodistas han fomentado un periodismo que prioriza las fuentes oficiales y las agencias de prensa, que prima la rapidez por encima de la calidad --con notables excepciones--, que tiende cada vez más a la espectacularidad y que impide el debate social a fondo sobre los temas importantes.

Las tecnologías de la información y la comunicación, usadas como herramientas en los medios tradicionales, además de ser soportes en los digitales, nos ofrecen la oportunidad de superar esta distorsión. Pero tan sólo eso: una oportunidad, lo que no significa en absoluto que se aproveche en ese sentido. Como decíamos antes, si nuestro objetivo no es superar la burocratización de la práctica del periodismo, si no hemos sido capaces de debatir qué es lo que, en realidad, debe proporcionar un medio de comunicación, si no entendemos el trabajo del periodista como algo más que el manejo y la ordenación de datos, sin ninguna intencionalidad, ¿cómo vamos a aprovechar las vías favorables que nos brinda la tecnología? La pregunta es ¿para qué vamos a hacerlo? A continuación, se plantean algunos ejemplos de las oportunidades que nos proporcionan las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), cómo podrían utilizarse para mejorar la calidad de la información y cuáles son las dificultades para hacerlo.

Respecto a la prácticas profesionales

Diversificación de fuentes

Gracias a las TIC podríamos, por ejemplo, diversificar nuestras fuentes. En el medio digital, es mucho más sencillo salirse de las versiones institucionales y de las declaraciones de las fuentes oficiales que canalizan las agencias de prensa. La red no sólo ofrece fácil acceso a actores sociales muy diversos, especialmente a aquellos que no tienen recursos para establecer contactos regulares con los medios de masas, a través de sus propias publicaciones on-line. El uso del correo electrónico o de newsgroups, correctamente dirigidos a foros especializados nos pueden proporcionar de forma muy rápida diversas lecturas de un mismo tema. Por ejemplo, a través de sistemas on-line como el ICQ, el periodista puede estar en contacto permanente con expertos que le solucionan dudas mientras trabaja.

La riqueza de estas fuentes está fuera de toda duda, sin embargo es cierto que un uso habitual de ellas dificulta el trabajo del periodista y le obliga a dar una visión más compleja de los temas. Sólo se utilizarán realmente si se valoran en mucho estas nuevas aportaciones. Cuantas más fuentes, más dificultad de síntesis, más complejidad y por tanto visiones menos simplistas de los hechos. Esta forma de trabajo, también requiere mayor capacidad de interpretación y, por tanto, mayor preparación de background del periodista. A menudo, las estructuras empresariales no están preparadas para incorporar profesionales que trabajen a este ritmo ya que se necesita más tiempo de elaboración y preparación.

Evitar la tiranía de las previsiones informativas

Las previsiones informativas vienen también marcadas por las fuentes oficiales y las agencias de prensa. La cantidad de actividades que se difunden por la red podrían evitar la tiranía de estas previsiones. Aparte que este planteamiento también complica la organización del trabajo y obliga a tener criterios periodísticos muy claros, el problema es aún más profundo pues aunque un medio (digital o no digital) decidiera basar la selección de sus noticias fuera de las previsiones oficiales, los medios tradicionales jamás considerarían su nivel de profesionalidad si hace caso omiso de las agendas compartidas. ¿Quién podría evitar hablar del caso Lewinsky el día que declara Clinton y ser considerado dentro de la profesión? Aunque un editor decida optar por esta vía, acabaría relegado a tener una publicación minoritaria sin relevancia pública: una publicación condenada a una audiencia mínima porque los medios digitales aún necesitan promoción en los medios de masas (no porque vayan a buscar audiencias, sino porque deben hacer saber a sus posibles lectores que existen). La promoción se puede hacer exclusivamente en la red pero aún no hay sistemas de búsqueda lo suficientemente perfeccionados para poder contactar con todo un público potencial. Sin embargo, precisamente por este motivo, las publicaciones especializadas tienen más posibilidades en este nuevo medio.

Colaboración frente a la competitividad

En la red, la colaboración es la base de la interconexión: los medios se entrelazan unos con otros sin solución de continuidad. Los enlaces son la base del sistema de hipertexto y permiten saltar de una publicación a otra con total facilidad. Esto favorece la colaboración pues no tiene sentido competir con contenidos similares. Es mucho más sensato buscar la complementariedad de las informaciones y la especialización. Sin embargo, la cultura empresarial de los medios está basada en la competitividad. Basta señalar que muchas informaciones no aparecen en un medio porque otro ha dado la exclusiva con anterioridad independientemente de su valor intrínseco.

No resulta extraño en un medio digital que diversas áreas sean elaboradas por diversos medios (en apariencia, competidores) bajo una única puerta de entrada. Todos pueden beneficiarse de la mayor visibilidad que ello comporta. Pero para poder montar este tipo de estructuras, las empresas y los profesionales deben entender la cultura de la colaboración. El paso de estructuras más o menos voluntariosas a estructuras empresariales, junto con la necesidad de rentabilizar las publicaciones, está haciendo desaparecer el espíritu de colaboración de los primeros tiempos en la red.

Teletrabajadores

Estructura organizativa de profesionales teletrabajadores: la red favorece enormemente esta organización, con la ventaja que comporta tener profesionales alejados de la producción diaria que podrían usar más tiempo para investigar y tratar a fondo los temas. En los medios tradicionales formados por estructuras grandes y conservadoras es difícil tener un porcentaje alto de la plantilla en este régimen de trabajo. Además, desde determinados ámbitos se contempla a veces esta estructura como una alienación más que como una ventaja, en especial por lo que se refiere a las mujeres. En los medios digitales, formados por estructuras pequeñas y donde la toma de decisiones es más horizontal, es más fácil implantar una estructura descentralizada. Incluso está apareciendo una nueva figura profesional, el comunicador multimedia, trabajador autónomo que vende sus trabajos a diferentes medios gracias a la estructura que le permiten las TIC.

Respecto a los criterios empresariales

Evitar la tiranía de las audiencias

Los medios digitales permiten evitar las tiranías de las audiencias, ya que frente a tantas publicaciones no hay posibilidades de conseguir audiencias (shares) espectaculares. Sin embargo, para muchos empresarios y publicistas, los números de visitas parecen ser las únicas maneras de medir el éxito y la calidad de una publicación. Deberían estudiarse otros métodos de análisis que permitieran obtener ingresos publicitarios o de patrocinio en función de parámetros que fueran menos cuantitativos. Con las nuevas publicaciones tenemos la oportunidad de valorar las minorías en el mercado publicitario.

En este punto también se aprecia la falta de debate previo en el seno de la profesión. Algunos de los temas que no están bien resueltos en el mundo de los mass media tradicionales son, por ejemplo, la mezcla de publicidad e información, la clara división de poderes entre la dirección empresarial y periodística, en el caso privado, y la dedicación de servicio en los medios públicos.

Respecto a los contenidos

Multimedia

El uso del multimedia viene muy limitado por las características de la red. El ancho de banda que da acceso a los servidores donde se alojan las publicaciones electrónicas y la velocidad de las conexiones domésticas, al menos en nuestro país, dejan mucho que desear. A pesar de ello, y anhelando que en breve podamos disponer de una infraestructura real de banda ancha, Internet nos permite experimentar con la síntesis de soportes, que es también una síntesis de medios: imágenes en movimiento (televisión) sonido (radio) textos, fotografías e ilustraciones (prensa) y enlaces (Internet). Las posibilidades de utilizar el soporte más adecuado en función del mensaje realmente se han experimentado poco. Evidentemente huir de la simple ilustración formal requiere un mayor esfuerzo por parte del periodista, aparte que obliga a una colaboración entre distintos medios o profesionales, a no ser que se implante la figura del comunicador multimedia.

Incluso el uso del hipertexto para enriquecer el mensaje periodístico con documentación adicional o enlaces directos a las fuentes de información requiere una mayor preparación y capacidad de discernimiento por parte del periodista y, de nuevo, hace más complejo su trabajo. La posibilidad de certificar los mensajes periodísticos mostrando las fuentes de información nos sitúa otra vez ante la necesidad de un debate profesional inexistente. Para hacernos una idea de ello basta con imaginar la realización de una noticia periodística en la que todas y cada una de las afirmaciones que contiene tuvieran que ser verificadas con fuentes originales y no a través de otras publicaciones.

Interactividad

Otro aspecto ampliamente repetido sobre las oportunidades de las TIC es la capacidad de interactividad con los usuarios de los servicios on-line. A menudo se cita esta característica como la esencia del cambio de paradigma comunicativo: el paso de un emisor con múltiples receptores, a un escenario en el cual todos se convierten en emisores y receptores simultáneamente. Si bien es cierto que ha aumentado el número de emisores a través de páginas en la red, la interactividad entre ellos es aún muy baja. Si nos centramos en servicios on-line, hay que tener en cuenta la escasa participación de los usuarios, quizá demasiado influidos por la cultura de la televisión. El porcentaje de participación es siempre bajo en relación al número total de lectores y, además, incluso los «periódicos a la carta» han fracasado porque muchas personas no están interesadas en temas específicos y demandan una «digestión y selección» de los temas. Otro dato para reflexionar es que desempeñar un papel activo en la búsqueda de la información requiere una audiencia más preparada y, por el momento, un esfuerzo considerable. Es de suponer que las nuevas tecnologías facilitarán esta búsqueda de información pero, aun así, a nadie se le escapa que esto demanda, como mínimo, no sólo un criterio formado por parte de las audiencias sino un determinado nivel cultural.

Suponiendo incluso que esto se cumpliera, es bastante inimaginable organizar una emisión periódica de información basada directamente en las demandas de las audiencias. Evidentemente en estructuras pequeñas y horizontales, mucho más flexibles, como la de los medios digitales, esta estructura es mucho más fácil de implementar.

Conclusiones

Las TIC ofrecen numerosas oportunidades de mejorar la práctica del periodismo y, en general, de abrir un debate sobre su función social y las rutinas profesionales. Se constata una falta de reflexión sobre la profesión periodística que se agudiza cuando esperamos que las publicaciones electrónicas revolucionen el panorama comunicativo. Aunque no hayamos reflexionado previamente aún podemos hacerlo. Debemos elegir entre la perpetuación de los contenidos y la función de los medios actuales a través de lo que sólo sería un nuevo soporte, el formato digital, o, por el contrario, subvertir completamente el actual paradigma de la comunicación social. La revolución tecnológica puede convertirse en una revolución social siempre y cuando estemos dispuestos a emprenderla.

 

Cristina Ribas

Bióloga y periodista especializada en ciencia. Coordinadora del Observatorio de la Comunicación Científica de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Dentro de este grupo especial de investigación se dedica al estudio de las prácticas profesionales en periodismo científico y al papel de las mujeres en la ciencia. Actualmente es directora del Diari de Barcelona, en su nueva etapa publicada únicamente en formato digital (http://www.diaridebarcelona.com).

cristina.ribas@peca.upf.es