Historia de la noticia "más importante" de la historia
Cronología y análisis de una información científica y de su medio de cultivo social.
Reflexión sobre la comunicación el periodismo y la deontología

Vladimir de Semir

Prólogo

5 de mayo de 1996

Daniel Goldin, el director o administrador general de la institución científica y tecnológica que hizo posible que el ser humano pisara la Luna, la Agencia Espacial Norteamericana (NASA) mantiene una de sus reuniones habituales de información ante la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos. No se trata de pedir más dinero, pero sí de justificar cómo se gasta el que se tiene (y naturalmente que no haya más recortes). La NASA, como el resto de las organizaciones científicas públicas norteamericanas, ha asumido desde hace tiempo los declives presupuestarios para la investigación científica básica que marca el final del siglo XX. Goldin se esfuerza en explicar cómo se van a aplicar los recursos de que dispone la NASA para proseguir su exploración del sistema solar. Goldin afirma que la NASA prepara «proyectos más rápidos, mejores y más baratos». La noticia se comunica y comenta de forma escueta, sin mayor relevancia, pero se producen algunas reacciones. Por ejemplo, la de un científico experto en astronáutica y exploración planetaria que en un artículo de Adrian Berry, corresponsal científico de The Daily Telegraph (edición del 6 de mayo de 1996, Londres), argumenta que «proyectar misiones más rápidas y más baratas constituye una prescripción para el show business no para la ciencia».

Una frase que perderá toda su connotación metafórica para convertirse en el resumen pragmático del análisis de la historia de la noticia más importante de la historia.

Una nota de prensa

6 de agosto de 1996

Una nota de prensa convulsiona las redacciones de los principales medios de comunicación de los Estados Unidos y del resto del mundo: la Agencia Espacial Norteamericana (NASA) anuncia una importante rueda de prensa para el día siguiente y adjunta una declaración del administrador general de la NASA, Daniel Goldin:

«La NASA ha realizado un relevante descubrimiento que apunta la posibilidad de que una forma microscópica de vida primitiva puede haber existido en Marte hace más de 3000 millones de años. La investigación está basada en un sofisticado examen de un antiguo meteorito marciano que llegó a la Tierra hace unos 13 000 años. La evidencia es excitante, casi irresistible, pero no concluyente. Es un descubrimiento que necesita mayor profundización científica. La NASA está dispuesta a tomar parte en el proceso de una investigación científica rigurosa y a animar el debate científico que va a provocar este descubrimiento. Quiero que todo el mundo entienda que no estamos hablando sobre "pequeños hombres verdes". Se trata de extremadamente pequeñas estructuras unicelulares que tienen cierta semejanza con nuestras bacterias terrestres. No existe evidencia alguna, ni siquiera se sugiere, que haya podido existir cualquier forma superior de vida en Marte.

»Los científicos e investigadores de la NASA que han realizado este descubrimiento estarán disponibles mañana en una conferencia de prensa para presentar y discutir sus resultados. Explicarán paso a paso la "detectivesca historia" que explica cómo el meteorito llegó desde Marte y el camino que han seguido para llegar a la evidencia de la existencia de un vida arcaica en esta antigua roca. También se presentarán imágenes fascinantes que documentan esta investigación.»1

La noticia

7 de agosto

La rueda de prensa en la sede central de la NASA en Washington supera todas las expectativas creadas. Directivos de la NASA y representantes de un equipo científico del Johnson Space Center (Houston) y de la Universidad de Stanford (Palo Alto) afirman que «se han encontrado evidencias que sugieren firmemente que ha podido existir vida primitiva en Marte hace 3600 millones de años».2

De hecho, la noticia ya ha comenzado a ocupar las portadas de muchos medios de comunicación de Estados Unidos, dada la espectacularidad de las afirmaciones que contiene la nota de prensa del día anterior. Las agencias de noticias ya han dado la vuelta al mundo: «hallado el primer indicio de vida extraterrestre». (Es bien conocido que los titulares de prensa sintetizan hasta desvirtuar contenidos mucho más sutiles.)

La rueda de prensa comienza con cierto retraso ya que la cadena de televisión CNN retransmite en directo una declaración del presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, relacionada con el tema, ya que naturalmente la NASA le ha dado a conocer previamente el contenido del anuncio que se iba a efectuar. El presidente —que se halla en plena campaña— se compromete a encontrar los fondos necesarios para poder continuar las investigaciones, a pesar de las actuales dificultades financieras del país: «Con toda seguridad se trata de una de las noticias más formidables que la ciencia haya podido descubrir. Estoy determinado a que el programa espacial americano ponga todo su potencial intelectual y toda su destreza tecnológica en la búsqueda de más evidencias de la existencia de vida en Marte. Sus implicaciones van más allá de todo lo que podamos imaginar». Clinton anuncia que ha encargado a su vicepresidente, Al Gore, la organización de una cumbre entre demócratas y republicanos para analizar el futuro del programa espacial norteamericano antes de final de año en la Casa Blanca.

Prácticamente pasa desapercibido que en la misma rueda de prensa está presente una de las máximas autoridades mundiales en paleobiología, el profesor William Schopf, de la Universidad de California. Schopf, que no pertenece al equipo que ha investigado el meteorito y sólo acude en calidad de invitado de la NASA para efectuar un análisis preliminar, expresa serias dudas sobre las conclusiones que se ofrecen en la rueda de prensa y considera que hay que esperar a conocer el artículo que debe publicar Science. Estas son algunas de sus frases: «Anuncios extraordinarios requieren evidencias extraordinarias» y «Lo que se presenta es un informe preliminar y se debe realizar un trabajo mucho más profundo para poder establecer la autenticidad de la roca, la existencia del microfósil y su posible origen».3

Eclosión informativa

8 de agosto

Los medios de comunicación están convulsionados. Tres ejemplos de periódicos solventes y acreditados.4

The Times (Londres)

Portada: «Clinton aclama el descubrimiento de vida en Marte». El periódico dedica su página 3 al tema, en la que incluye que «Tres misiones ya tienen fecha para ir al planeta rojo», un artículo de opinión en las páginas correspondientes («La compañía de extraños. Los filósofos hace tiempo que han creído en la existencia de vida en otros lugares del Universo», William Rees-Mogg) y un editorial: «Señales del espacio. El ser humano puede que no esté tan solo en el Universo como se pensaba».

La Vanguardia (Barcelona)

Portada: «Encuentran rastros de vida en Marte». Título en páginas interiores, sección de sociedad: «Científicos americanos aportan las primeras pruebas de la existencia de vida extraterrestre». Entradilla (abstract) de la noticia: «Un meteorito de 1,9 kilos que cayó en la Antártida y que venía de Marte indica que la vida surgió en el planeta rojo en la misma época en que apareció en la Tierra».

Libération (París)

Portada: «Sospecha de vida en Marte. Un organismo primitivo podría haber sido detectado en un meteorito marciano». Título páginas interiores, sección tema del día: «Se han encontrado vestigios de vida marciana. Un meteorito podría contener formas primitivas de vida microscópica».

No conocemos ninguna excepción, todos los periódicos consultados de cualquier procedencia incluyen alguna referencia de la noticia entre el 7 y el 9 de agosto. Las reacciones que se publican provienen de todos los ámbitos. Naturalmente, la más significativa es la del presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton.

The Washington Post recoge opiniones de expertos norteamericanos indiscutibles. Norman Horowitz, biólogo profesor emérito del California Institute of Technology y un veterano del programa «Viking Mars»: «Si es cierto, es muy interesante. Pero para estar firmemente convencidos habría que confirmar las características biológicas que no pueden existir en una roca tan antigua». Carl Sagan, astrónomo de la Conell University y conocido divulgador científico, que ha escrito durante 40 años sobre la importancia que un descubrimiento de esta categoría tendría: «Es una noticia que puede suponer un cambio crucial en la historia de las ciencias y que plantea una profunda perspectiva de nuestro lugar en el Universo. Pero la única forma de confirmar el descubrimiento es ir hasta Marte».

Esta es la reflexión unánime que el anuncio de la NASA obtiene del mundo científico: «El descubrimiento de los investigadores de la NASA sólo puede ser confirmado con nuevas misiones espaciales con destino a Marte».

Sólo 24 horas después de la rueda de prensa ya están planteados dos grandes temas, que en realidad son uno solo: hay que profundizar en la investigación, hay que acelerar el programa espacial para explorar Marte y hay que obtener, como sea, el dinero necesario para poder hacerlo.

No todos los periódicos se limitan a dar la noticia con mayor o menor hipérbole. Desde que se conoce el contenido de la rueda de prensa de la NASA, e independientemente de la mayor o menor credibilidad que se le otorga, algunos medios analizan otras connotaciones no estrictamente científicas:

Financial Times

Sección de noticias internacionales (página 4): «Un hallazgo marciano le da a la ciencia una nueva vida». En el texto podemos leer: «El estado de ánimo en la NASA era ayer de una apenas disimulada excitación sobre la posibilidad de que la excitación de los medios de comunicación sobre la posibilidad de vida en Marte llevase a la consecución de un mayor presupuesto. [...] Esto puede ocurrir rápidamente: la agencia ha sometido su presupuesto para 1997 al Congreso pero aún no ha sido debatido y puede ser todavía enmendado. [...] Si los presupuestos son incrementados, muchas empresas, especialmente las que corresponden al sector de Defensa, se pueden beneficiar».

A pesar de que la edición del 8 de agosto de Nature no se hace eco de la noticia, ya que la revista se cerró con antelación al anuncio de la rueda de prensa, en su página 481 podemos leer: «La falta de fondos para tecnología puede comprometer las misiones científicas a Marte». La noticia recoge un informe dado a conocer la misma semana por el Committee on Planetary an Lunar Exploration en el que se argumenta que la falta de presupuesto para desarrollar las técnicas de minirobotización necesarias para la exploración de Marte puede poner en peligro todo el programa de la NASA. El informe deja patente que las cuestiones clave sobre Marte —particularmente el llevar a cabo una investigación para la búsqueda de la existencia de vida fósil— requieren vehículos más capaces que los que la NASA tiene en proyecto. En la misma noticia de Nature se inserta la opinión de la responsable del Proyecto Exploración de Marte, del Jet Propulsion Laboratory (JPL), Donna Shirley: «El dinero es la clave de este programa».

Un artículo de Stephen Jay Gould

11 de agosto

Stephen Jay Gould, conocido profesor de zoología de la Universidad de Harvard y popular divulgador científico, publica un artículo en la edición dominical de The New York Times en el que explica que los paleontólogos hace muchos años que han llegado a la conclusión de que en Marte debió existir vida primitiva bacteriana similar a la de la Tierra. No se muestra sorprendido por la noticia, argumenta que es muy difícil comprobar su veracidad y se pregunta el porqué de todo el jaleo montado en torno a la noticia dada a conocer por la NASA.

El artículo de Jay Gould es un ejemplo de las muchas reacciones estrictamente científicas que se comienzan a producir en el mundo sobre la interpretación que se ha dado a los resultados obtenidos en el análisis del meteorito.

Las principales revistas semanales de información general del mundo dan amplia cobertura a la información. La noticia se extiende con todo tipo de complementos informativos, desde la evolución del sistema solar a las películas de ciencia ficción, pasando naturalmente por las más variadas especulaciones sobre la existencia de vida extraterrestre.5

Nature se adelanta un día

15 de agosto

La revista británica Nature, que lucha con Science por el mercado mundial de la comunicación científica basada en el peer review, publica6 un editorial y tres artículos en los que se analiza tanto la rueda de prensa como el artículo que ha de publicar el día siguiente Science, que desde hace unos días está ya disponible en el web de la revista.7 En síntesis, se expresa mucho escepticismo, se insiste en que la noticia revitalizará el programa de exploración de Marte y se incluye en el artículo de tres investigadores británicos que en 1989 ya publicaron8 resultados sobre la detección de moléculas orgánicas en otro meteorito de origen marciano. Asimismo se recuerda que un mes antes Nature había publicado9 un artículo científico sobre una investigación realizada en el mismo meteorito ALH84001 en el que se establecía que la temperatura a la que se formó esta roca carbonada era demasiado alta para permitir que se hubiera formado en ella algún tipo de vida (!). Y una frase a modo de resumen extraía del editorial de Nature: «La ciencia moderna es nada más y nada menos que el brazo operativo de la insaciable curiosidad de la sociedad. Esto parece ser obvio, pero la forma en que desde hace algún tiempo la ciencia ha decidido venderse a sí misma supera lo imaginable».

Un problema de deontología científica

15 de agosto

Le Monde publica en portada un artículo titulado «Marte, trampolín de la NASA» en el que ya no se admiten dudas sobre las auténticas intenciones que encierra el caso: «Los Estados Unidos han tenido dificultades para controlar la organización de los Juegos Olímpicos y desde hace varias semanas buscan indicios de un eventual atentado en los restos de un avión que está en el mar a 35 metros de profundidad. Pero han descubierto las pruebas de la existencia de vida en Marte. [...] Los investigadores hoy estrellas reconocen en su trabajo de análisis del meteorito que ninguna de sus observaciones aporta pruebas concluyentes para probar lo que se afirma. Sus colegas, que hace veinte años que esperan con impaciencia un descubrimiento de esta categoría, afirman que "un conjunto de indicios no constituye una prueba" y algunos incluso hablan de "un problema de deontología científica", acusándolos de "haber orientado" la interpretación de sus resultados. Está claro que si el patrón de la NASA no hubiera tomado personalmente la iniciativa de anunciar la noticia, aprovechando el mes de agosto, ocho días antes de que la publicara Science con toda seguridad no hubiera tenido el eco que ha recibido. Puede parecer muy burdo, pero esta "mediatización" cuidadosamente orquestada no extraña demasiado a los especialistas. [...] Daniel Goldin ha visto la ocasión inesperada de aligerar los recortes financieros que estrangulan a la NASA».

El artículo científico

16 de agosto

Science publica el anunciado artículo científico original, acompañado —como suele ser habitual— de comentarios adicionales en su sección de noticias.10 Significativamente, Science no dedica comentario editorial alguno al tema. Cuando aparece la revista, prácticamente todo el mundo ya conoce por vía electrónica el contenido estrictamente científico que ha dado lugar a la noticia. Existe una amplia coincidencia de criterios de que del análisis realizado no se puede inferir de forma concluyente que se haya detectado vida arcaica fósil originaria del planeta Marte. Los comentarios de la propia revista también plantean las dudas científicas que surgen sobre el origen del meteorito y la posible existencia de vestigios microfósiles de vida. «Está claro —afirma uno de los comentarios— que los controvertidos hallazgos están insuflando ya nueva vida a la exploración del sistema solar».

El País publica un artículo con el título: «Expertos en vida extraterrestre afrontan la ratificación de los indicios sobre Marte», en el que se señala que «ha empezado un debate sobre el alcance de los "indicios" y las "pruebas" en una investigación que se anuncia muy difícil tanto de ratificar como de descartar por la imposibilidad, por ahora, de contrastar los resultados».

Del escepticismo a la crítica abierta

17 de agosto

Comienzan a generalizarse críticas abiertas y ácidas relacionadas con el caso, la mayoría dirigidas a la forma y al contenido del anuncio efectuado por la NASA; y algunas también hacia cómo algunos medios han dado la noticia sin una valoración y análisis crítico. Dos ejemplos:

New Scientist analiza en profundidad la noticia y titula con ironía: «¿Han aterrizado los marcianos en la Antártida?» y «¿Todavía vivas después de tantos años?» La revista británica establece las múltiples dudas que se han planteado y afirma que «cuando se han conocido los detalles, el estudio de la NASA empieza a hundirse y el escepticismo crece». También recuerda otro caso similar ocurrido en 1961 al que The New York Times dio amplia cobertura informativa —todavía no vivíamos en la aldea mediática global en la que estamos sumidos actualmente— y en el que se afirmaban aspectos casi idénticos a los de ahora. El meteorito se llamaba «Orgueil», había caído en Francia en 1864 y había sido examinado en el Instituto Pasteur, sorprendiendo la gran cantidad de materia orgánica que contenía. El debate sobre si contenía o no vestigios de vida duró 14 años, y finalmente desapareció de la escena científica.

The Daily Telegraph arremete contra The Timespor el despliegue que había efectuado la semana precedente con su portada: «Clinton aclama el descubrimiento de vida en Marte» y sus páginas interiores. Compara lo ocurrido en esta ocasión con la forma en que The New York Times publicó el 27 de agosto de 1911 la siguiente noticia: «Los marcianos han construido dos inmensos canales en dos años».

«Hace 85 años —escribe el Telegraph— el New York Times no fue el único diario respetable que fue invitado a un viaje por los canales marcianos. Las publicaciones serias encuentran dificultades para resistirse a insertar imágenes especulativas sobre extraterrestres deslizándose por los alrededores en góndolas, como si fueran anuncios publicitarios de «Marte, la Venecia del espacio exterior». Hemos olvidado nuestra obsesión por los canales marcianos pero su espíritu sobrevive en nuestra cultura y se renovó triunfalmente en la portada de The Times (de Londres) de la semana pasada. [...] Si hay vida inteligente en Marte, se deben de estar preguntando si hay algún tipo de vida inteligente aquí abajo».

(Evidentemente, la rivalidad existente entre ambos periódicos londinenses no debe ser ajena a la dureza del comentario, aunque ello no invalide los argumentos expuestos.)

Un chiste en el Herald Tribune

21 de agosto

La prensa norteamericana es mucho menos crítica y apoya la consecuencia más clara de la rueda de prensa y publicación del estudio sobre el meteorito: el replanteamiento tecnológico y económico de las futuras misiones a Marte. The Washington Post publica el día 19 un artículo cuyo título es suficientemente explícito: "La evidencia de una antigua vida altera las misiones hacia Marte". Las opiniones oficiales e interesadas de portavoces de la NASA siguen alimentando el contenido de estas noticias. No hay duda de cuál es el objetivo: "Estamos impulsando el resurgir de que se incluyan los estudios biológicos en los programas de exploración planetaria; hemos de convencer a los especialistas de que la NASA es seria".

Sin embargo, el periódico International Herlad Tribune incluye en su página de opinión un chiste-reflexión sobre el caso que sin duda es la mejor síntesis que se puede hacer (lo reproducimos traducido en esta página). Su corolario: cómo los medios de comunicación pueden interpretar de forma hiperbólica un determinado mensaje, según quien sea la fuente emisora del mismo.

El globo se desinfla

31 de agosto-15 de setiembre

Con el paso de los días, se generalizan las críticas sobre la publicación de Science . En su edición del 31 de agosto, New Scientist (página 44) califica al artículo del día 16 de agosto de «altamente especulativo» y recoge que «la mayoría de expertos han valorado inmediatamente como preliminar las conclusiones que se quieren presentar como evidencias en el artículo científico». El periódico catalán Avui (1 de septiembre, página 25) inserta una entrevista con el profesor Joan Oró en la que el científico, que trabajó en el programa Viking, considera: «La revista Science es responsable por publicar un articulo semejante. Esta prestigiosa revista y sus revisores científicos son los responsables de analizar las pruebas aportadas por los investigadores. Los científicos hemos de aplicar el método científico correctamente y ser rigurosos con nosotros mismos. [...] Sí, la NASA ha dado una publicidad interesada a esta investigación».

El tema cada vez ocupa menos espacio en los medios. El 12 de setiembre la agencia francesa de noticias France Press envía desde su corresponsalía de Washington un despacho en el que se dice que «no hay pruebas concluyentes sobre la eventualidad de que se hubiera descubierto un vestigio de vida de Marte; los investigadores involucrados reconocen que se necesitarán uno o dos años más de estudios antes de poder dar una respuesta definitiva a partir del examen del meteorito Allan Hills 84001 caído en la Antártida hace 13 000 años». La noticia casi no se reproduce en los periódicos y cuando lo hace ocupa apenas una columna de una página interior (El País, 15 de setiembre).

El globo se ha desinflado. Queda para la reflexión el análisis de cómo funcionan las fuentes de información, cómo actúan y reaccionan los periodistas, cuál es el funcionamiento interno de los medios de comunicación de masas (por ejemplo, cómo se seleccionan las noticias de portada y con qué criterio), cuáles son los intereses involucrados, cuál es el papel de las revistas científicas de referencia, la validez del peer review...

Claro que, a lo mejor, la clave de todo ya nos la había dado la reacción de unos conspicuos lectores del periódico británico The Guardian en una carta de los lectores el día 9 de agosto (página 8) al conocer la noticia: «No quisiéramos aparecer como cínicos, pero es curiosamente divertido ver cómo la sobredimensionada noticia de la evidencia de una vida fosilizada de Marte nos llega tres días antes de que se estrene la película Independence Day». Firman: B. Cronin y J. Franklin, Departamento de Geología de la Universidad de Aberdeen.

 

1. La información oficial de la NASA que se cita así como una amplia documentación relacionada con el tema se pueden consultar en los siguientes webs de Internet:

http://cass.jsc.nasa.gov/pub/lpi/meteorites/life.html

http://cu-ames.arc.nasa.gov/marslife/

2. La transcripción completa de la rueda de prensa se puede consultar en:

http://www.fas.org/mars/conf_os.htm

3. Ibídem

4. Todas las citas de periódicos están contextualizadas en la cronología, por lo que el lector que desee acudir a las fuentes directamente ha de consultar las ediciones del día correspondiente. En el caso de que se cite una publicación fuera de este contexto se hará una mención explícita.

5. Ejemplos: la alemana Focus (edición del 12 de agosto) y las norteamericanas Newsweek y Time (del 19 de agosto). Las fechas de publicación corresponden a la misma semana. Algunas revistas aparecen con la fecha del día de publicación y otras, con el día en el que acaba la semana en la que están a la venta.

6. Vol. 382, pp. 563, 565, 575-577.

7. http://www.sciencemag.org/

8. WRIGHT, GRADY y PILLINGER: Nature, vol. 340, pp. 220-222.

9. HARVEY y MCSWEEN: Nature, vol. 382, pp. 49-51.

10. http://www.sciencemag.org/science/feature/data/mars.htm