LA CIENCIA COMO ESCRITURA
David Locke
Colección Frónesis
Ediciones Cátedra y Universitat de València, Madrid, 1997
La división del saber universal en dos culturas, las ciencias y las letras, ha supuesto la creación de dos lenguajes aparentemente irreconciliables, la literatura y el lenguaje científico. David Locke, autor del libro La ciencia como escritura y profesor de literatura, ha tendido un puente entre ambos mundos con dicha dicotomía.
Desde la ciencia tradicional se ha cultivado la idea de que los documentos científicos responden a un lenguaje legible, claro y objetivo, que pretende ser un espejo de la realidad, es decir, se está convencido de que el lenguaje científico es en sí mismo «transparente», el recipiente invisible e intangible del pensamiento científico. El lenguaje científico, pues, se ha construido sobre la base de un dogma central creado en torno a la «mística» de la ciencia: la ciencia es ciencia en virtud de su método, aislado de condicionamientos sociales, políticos y económicos, por lo que se cree que la ciencia se dedica a descubrir la verdad sin detenerse en intereses extracientíficos. Del mismo modo, la crítica literaria tradicional también ha considerado los documentos científicos como carentes de un interés intrínseco como escritura, alineando el lenguaje científico como esencialmente representativo y exento de aquellas otras cualidades (expresividad, afectividad, destreza, artificialidad social, constitutividad textual) consideradas como aquellas que otorgan al lenguaje literario su literalidad.
Sin embargo nada más lejos de la realidad. Desde que el científico es científico, se encuentra inmerso en un entorno concreto, desde el laboratorio donde trabaja hasta la sociedad a la que pertenece, que determina su visión del mundo y, por lo tanto, su objetividad. El sociólogo Robert Merton ya desarrolló en los años treinta estudios sobre cómo los científicos trabajan juntos y cómo se hallan influenciados por la sociedad en general. Una línea de trabajo que ha sido seguida por la sociología actual, que ha planteado que el documento científico es en efecto un artefacto social que funciona en el medio social, tanto en el medio de la ciencia como en el medio del mundo circundante. De este modo, a la ciencia le han salido nuevos críticos, incluso de modalidades críticas en disciplinas al margen del mundo literario, como el feminismo, que tacha al lenguaje científico de machista, o el marxismo.
Locke revisa, desde un punto de vista literario, los documentos científicos de Galileo, Darwin, Newton y Einstein, entre otros conocidos científicos, estableciendo las similitudes entre los discursos de la literatura y la ciencia.
Mònica López Ferrado
TRADUCCIÓN Y LENGUAJE EN MEDICINA
F.A. Navarro
Fundación Dr. Antonio Esteve, Barcelona, 1997
La última publicación de la serie Monografías Dr. Antonio Esteve recoge un conjunto de artículos publicados por el Dr. Fernando Navarro en la revista Medicina Clínica, centrados todos ellos en los problemas que comporta la traducción y la redacción de textos científicos.
Según F. Bosch y S. Erill, mejorar la comunicación científica es servir a la ciencia. El paciente y cuidado trabajo de F. Navarro ofrece un instrumento de primera calidad a este respecto ya que aporta su amplia experiencia en el campo de la traducción y el lenguaje en medicina.
Traducción y lenguaje en medicina trata, a través de los distintos capítulos, de los diferentes problemas que se encuentran hoy día las publicaciones médicas en lengua española. El vocabulario médico actual se basa en los dos idiomas clásicos, el griego y el latín, que dominaron la medicina occidental durante más de dos milenios. El francés, el alemán y el inglés no sustituyeron al latín como idioma de la medicina hasta el siglo pasado, cuando se convirtieron en portadores de los principales avances científicos; por esta causa, estas publicaciones son en gran medida el resultado de un proceso de traducción a partir de estos idiomas modernos y muy especialmente del inglés.
El autor se ocupa en los primeros capítulos, junto a F. Hernández, de las palabras de traducción engañosa en el inglés médico. El problema de los falsos amigos, palabras de ortografía muy similar o idéntica pero con significados distintos en los dos idiomas no es un mera cuestión de purismo ya que en la mayoría de ocasiones modifica sustancialmente el sentido de un texto.
Hay otros dos capítulos dedicados a palabras francesas de traducción engañosa en medicina y a palabras alemanas de traducción engañosa en medicina. El autor aporta en estos capítulos numerosos ejemplos de palabras de traducción equívoca, así como un comentario exacto de su correcto significado y su correcta traducción.
También el empleo exagerado que se hace de la voz pasiva en las publicaciones médicas españolas es abordado con detalle en el capítulo «Uso y abuso de la voz pasiva en el lenguaje médico escrito». El autor comenta aquí que la influencia actual del inglés médico sobre la lengua castellana no se limita al campo léxico-semántico, sino que tiene importantes repercusiones en el terreno sintáctico.
Es interesante también el capítulo dedicado a los «Problemas de género gramatical en medicina» que nos muestra en una tabla las palabras de género gramatical dudoso y el uso frecuente en el lenguaje médico. Y el capítulo dedicado a los problemas de acentuación en medicina y farmacología, ya que el autor nos recuerda en este apartado las reglas de la Real Academia Española comúnmente aceptadas.
En este número 20 de las Monografías Dr. Antonio Esteve se dedica un capítulo al nuevo Diccionario de la Real Academia Española y su repercusión sobre el lenguaje médico, tales como modificaciones ortográficas, nuevas definiciones de términos médicos ya existentes, nuevas acepciones médicas de palabras ya existentes, neologismos médicos y un listado de una cincuenta neologismos polémicos ya incorporados al Diccionario de la Lengua Española.
Los tres últimos capítulos de la monografía («La nomenclatura de los fármacos I, II y III») recogen la nomenclatura normalizada de carácter internacional de las sustancias farmacéuticas.
Finalmente, y aunque cada capítulo incorpora su propio apartado bibliográfico, se presentan dos listados que engloban las principales obras publicadas sobre traducción y lenguaje en medicina. El primero está dedicado a publicaciones sobre traducción médica; el segundo se centra en las publicaciones en español sobre lenguaje médico y redacción científica.
Maria Roura Poch
ILLUSTRATING SCIENCE: STANDARDS FOR PUBLICATION
Scientific Illustration Committee
Publicado por Council of Biology Editors
Bethesda, 1988
Esta obra surgió a partir de la necesidad planteada en 1980 por Erwin Neter, presidente del Council of Biology Editors, de reunir los estándares de la ilustración científica en un único libro. A raíz de esta idea se creó ad hoc el Comité de Ilustración Científica, el cual tenía como misión investigar si también la comunidad científica y su entorno creían necesaria la publicación de un «manual de estilo» de la ilustración científica, así como averiguar cuáles son su formato y contenidos. Además de las opiniones reflejadas a través de cuestionarios, el comité hizo un profundo seguimiento de las instrucciones para autores de diversas publicaciones científicas. Entre 465 publicaciones revisadas, tan sólo un 10 % contenían instrucciones suficientemente detalladas como para constituir criterios estándar para los autores.
Illustrating Science no es, pues, una obra dirigida a enseñar el arte de la ilustración, sino una guía para mostrar el enjuiciamiento del trabajo ilustrativo. O, según palabras de los propios autores «para establecer los estándares de creación y publicación de ilustraciones con los resultados más precisos y la máxima efectividad posible».
Es cierto que los medios electrónicos han cambiado el panorama de la publicación científica; sin embargo, los elementos humanos continúan siguiendo un patrón tradicional: los autores investigan, descubren y publican, los ilustradores y fotógrafos interpretan y representan, los revisores critican y recomiendan, los editores juzgan y seleccionan, y sucesivamente todos los implicados en el proceso de la publicación del trabajo científico. Así, sea la ilustración dirigida a ser publicada en papel o en soporte electrónico, los mismos estándares pueden regir su calidad y efectividad.
El libro se divide en varios capítulos en los que se revisan las distintas formas de ilustración: gráficas, mapas, gráficos por ordenador, fotografías, etc. Se han dedicado apartados especiales a los aspectos del proceso editorial que afectan a la ilustración y a los criterios de calidad, estándares e instrucciones al autor.
En un capítulo destacado y sin duda singular en este tipo de textos sobre ilustración, se analizan los aspectos legales y éticos de la ilustración científica. Se apunta un especial énfasis a temas concretos, tales como los derechos de autor, la doctrina del fair use el cual supondría un uso debido en determinadas condiciones, los límites de lo permitido en la fotografía clínica y las responsabilidades.
Sin duda, una pieza básica para todo aquel que desee publicar los resultados de la investigación científica ayudándose de un soporte ilustrativo.
ANÁLISIS DEL CICLO DE VIDA
Pere Fullana y Rita Puig
Rubes Editorial, 1997
El impacto de la actividad humana sobre su entorno natural ha constituido, desde el inicio de la historia de nuestra especie y, en especial desde el Neolítico, un catálogo de acciones de consecuencias cada vez más profundas sobre el equilibrio del entorno inmediato. Pero es la expansión de la actividad industrial la que ha producido un incremento desmesurado de los desequilibrios, que ya llegan a modificar parámetros a escala planetaria. Tras décadas de actividad inconsciente (e irresponsable), las sociedades industrializadas han iniciado numerosas iniciativas, encaminadas a paliar el impacto de su desarrollo sobre el medio ambiente y corregir los desequilibrios producidos. Para ello resulta imprescindible poder cuantificar de forma eficaz el impacto que producen las distintas fases de cada actividad y, a la vez, deducir qué correcciones aplicar en cada caso. Sin embargo, la propia complejidad de nuestro mundo no deja percibir si, por ejemplo, los detergentes «ecológicos» lo son más que los habituales. Difícilmente podremos deducir que un detergente contribuye menos al desequilibrio medioambiental, por muy degradable que sea y por muy libre de aditivos agresivos que esté, si para fabricarlo se ha necesitado más energía de la habitual o, para obtener un lavado aceptable, hay que usar más cantidad de producto. Si, además, nuestra operación de lavado se realiza con una lavadora que derrocha agua o energía, aunque haya sido fabricada por un procedimiento que ahorra recursos, la operación final de lavado distará mucho de ser óptima desde el punto de vista ambiental. Este ejemplo pone de manifiesto que disponer de información suficiente y presentada de forma simple y sistemática permite tomar decisiones.
Desde esa novedosa y global perspectiva, se requiere una herramienta que pueda evaluar la incidencia ambiental de los productos y que incluya todas las etapas de su ciclo de vida y los impactos posibles, sin límites geográficos, funcionales y temporales. El análisis del ciclo de vida se está perfilando como la mejor herramienta de gestión ambiental, capaz de cuantificar cualquier producto, proceso o servicio de forma global, y planificar estrategias ambientales a medio y largo plazo. La primera definición consensuada del ACV lo describe como «un proceso objetivo para evaluar las cargas ambientales asociadas a un producto, proceso o actividad identificando y cuantificando el uso de materia y energía y los vertidos del entorno para determinar lo que ese uso de recursos y esos vertidos producen en el medio ambiente, y para evaluar y llevar a la práctica estrategias de mejora ambiental».
La obra de Pere Fullana y Rita Puig, Análisis del ciclo de vida, es una guía práctica de aplicación del método, cuya exposición ágil y sistemática, centrada en ejemplos prácticos y identificables, la convierte también en un excelente texto introductorio a la materia. Se trata, en definitiva, de la primera obra que sobre el tema se publica en castellano, excelentemente documentada y con una extensa y bien recopilada bibliografía, tanto la existente en papel como en formato digital, lo que representa una gratificante novedad, teniendo en cuenta la creciente cantidad de información que se mueve por las redes telemáticas.
En cualquier caso, la bondad de la obra viene avalada por la calidad de sus autores (Pere Fullana es presidente de la APRODACV, la Asociación Española para la Promoción y el Desarrollo del Análisis del Ciclo de Vida) y por un excelente prólogo que firma el director de la Agencia Europea del Medio Ambiente, Domingo Jiménez Beltrán.
Albert Trebla