La constitución y la ética biomédica

El rápido avance de la ciencia y la tecnología biomédicas genera cuestiones que afectan a los derechos humanos. A pesar del carácter universal de dichos derechos, estas cuestiones emergentes son abordadas de distintas maneras en los diferentes países y estados. El enfoque depende principalmente del bagaje histórico-cultural del lugar. Sin embargo, la importancia que dichas decisiones pueden tener sobre el conjunto de la sociedad y sobre cada uno de los individuos exige el establecimiento de unos principios básicos o fundamentales, comunes a todas las culturas.

Bajo este punto de partida, París acogió los pasados días 6 y 7 de febrero el coloquio internacional «Constitución y ética biomédica», organizado conjuntamente por l'Association Française des Constitutionnalistes, el Centre de Recherche de Droit Constitutionnel y el Groupe d'Études Constitutionnelles appliquées et comparées.

El objetivo principal del coloquio, tal como manifestaron sus organizadores, era «medir la adaptación de los derechos fundamentales constitucionales a las evoluciones de los progresos técnicos y científicos en materia biomédica e, inversamente, los problemas que puedan ocasionar sobre la propia ciencia las exigencias resultantes de estos mismos derechos fundamentales».

En el encuentro participaron diversos países, principalmente de Europa, aunque por primera vez se contó con un representante de la corte suprema de Estados Unidos, Stephen G. Breyer. Actualmente en la mayoría de estos países existe algún tipo de legislación referente a temas de bioética; sin embargo, la cuestión, lejos de aproximarse a su conclusión, cada día despierta una mayor efervescencia legislativa. En la problemática relacionada con el principio de la vida y la genética, por ejemplo, se compararon las distintas regulaciones constitucionales existentes en algunos países: en Suiza se debate un proyecto de ley que regula la reproducción asistida y la genética; en Canadá también está en marcha otro proyecto de ley sobre las operaciones financieras relacionadas con la reproducción humana, en Estados Unidos existen numerosas propuestas de ley para regular, sobre todo, la polémica en torno a los tests genéticos y su posible utilización por parte de las compañías aseguradoras. También se abordaron otras cuestiones sometidas a tribunales constitucionales como el tratamiento químico impuesto a los delincuentes sexuales, decisión sobre la que se pronunciará en pocos meses la corte suprema de Estados Unidos.

Dentro de los textos internacionales que actualmente están en estado de gestación destaca el proyecto de la declaración universal de la UNESCO sobre el genoma humano y la protección de los derechos de la persona, entrgado por el Comité International de Bioétique a los Estados miembros el pasado mes de enero. Este texto será firmado en España durante el mes de abril. Este es sin duda un gran paso, dada la complejidad de establecer un consenso internacional. En efecto, tal como apuntó Bertrand Mathieu, responsable del Grupo de estudios constitucionales aplicados y comparados y profesor de Derecho en Dijon (Francia), frente a cuestiones relacionadas con la bioética los jueces constitucionales suelen tener una actitud de reserva a la comparación con otros países, ya que «no se trata únicamente de operar un control de la proporcionalidad de la aplicación de los principios jurídicos, sino que también deben conciliarse los valores sociales, morales o espirituales, los cuales están sometidos a las tensiones de fuertes oposiciones».